Avistamientos de OVNIS en México: Historia, Casos Emblemáticos y Perspectivas Actuales.

Por Ricardo Reyes.

México ocupa un lugar privilegiado en el mapa mundial de los fenómenos ovni (objetos voladores no identificados), con una tradición que combina folclore prehispánico, avistamientos masivos en la era moderna y un interés oficial que ha llegado hasta el Congreso.

Desde luces danzantes sobre el Popocatépetl hasta flotas de esferas metálicas grabadas en pleno día, el país ha sido escenario de algunos de los registros más convincentes y debatidos del planeta. Este artículo repasa la cronología, los casos más icónicos y el estado actual del tema.

Raíces culturales y primeros registros

La creencia en visitantes celestiales no es nueva en México. Los códices mayas y aztecas describen “escudos voladores” y “serpientes de fuego” en el cielo, interpretados por algunos ufólogos como posibles avistamientos ancestrales.

Durante la Colonia, crónicas como la de Bernardino de Sahagún mencionan “cometas” y “llamas” que aterrorizaban a los indígenas.

En el siglo XX, el primer caso documentado data de 1947, el mismo año del incidente de Roswell en EE.UU. El piloto estadounidense Kenneth Arnold reportó “platillos volantes” sobre el monte Rainier, y semanas después, en Puebla, el astrónomo aficionado José Bonilla fotografió 283 objetos oscuros cruzando el Sol. Aunque la ciencia los clasificó como gansos de alto vuelo, el episodio marcó el inicio de la ufología mexicana moderna.

La ola de los 90 y el caso Coyoacán (1991)

El 11 de julio de 1991, durante un eclipse total de Sol visible desde la Ciudad de México, cientos de miles de personas observaron un objeto plateado en forma de sombrero que se mantuvo inmóvil durante minutos. Grabado por decenas de cámaras de TV y aficionados, el “OVNI del eclipse” se convirtió en el primer caso masivo con evidencia audiovisual.

Jaime Maussan, periodista y principal promotor del tema en México, lo presentó como prueba irrefutable. Investigadores escépticos señalaron que podía tratarse de un globo metálico de helio, pero la calidad de los videos sigue generando debate.

La era de las cámaras: Popocatépetl y Teotihuacán

A partir de 2000, las webcams instaladas en el volcán Popocatépetl por el CENAPRED (Centro Nacional de Prevención de Desastres) comenzaron a registrar anomalías recurrentes:

  • 2000-2002: Esferas luminosas que entran y salen del cráter a velocidades imposibles para drones o aviones.
  • Marzo 2012: Un objeto cilíndrico de varios metros es captado descendiendo al cráter a 6000 km/h, según cálculos de la NASA. Televisa transmitió las imágenes en vivo.

En Teotihuacán, el 23 de octubre de 2005, el programa Tercer Milenio de Maussan grabó una flota de 11 esferas metálicas que se desplazaban en formación sobre la Pirámide del Sol. Análisis posteriores (realizados por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica) descartaron insectos o globos por la reflectividad y el patrón de movimiento.

El incidente de la Fuerza Aérea (2004)

El caso más sólido desde el punto de vista oficial ocurrió el 5 de marzo de 2004. Un avión Merlin C26A de la Fuerza Aérea Mexicana, equipado con radar FLIR y cámaras infrarrojas, perseguía un cargamento de droga sobre Campeche cuando detectó 11 objetos que rodearon la aeronave a velocidades de hasta 450 nudos (833 km/h).

El mayor Magdaleno Castañeda declaró: “No eran aviones, no tenían firma térmica convencional”. Las grabaciones fueron desclasificadas en 2004 por el entonces secretario de Defensa, Gerardo Clemente Vega, y presentadas por Maussan en una conferencia con 300 periodistas.

Audiencia histórica en el Congreso (2023)

El 12 de septiembre de 2023, la Cámara de Diputados organizó la primera audiencia pública sobre “fenómenos anómalos no identificados” (FANI). Jaime Maussan presentó dos supuestos cuerpos momificados de 1 metro de altura hallados en Nazca, Perú, con características “no humanas” según análisis de la UNAM (cráneo elongado, tres dedos, ausencia de dientes).

Aunque la universidad aclaró que solo realizó datación por carbono-14 (1000 años de antigüedad), el evento fue transmitido en vivo y generó titulares mundiales. Escépticos como el astrofísico Julieta Fierro acusaron fraude, pero el piloto Ryan Graves (ex Navy de EE.UU.) respaldó la necesidad de transparencia gubernamental.

Estadísticas y encuestas recientes

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 63 % de los mexicanos cree en vida extraterrestre (encuesta 2022). El Grupo de Estudios Ovni de México (GEOM) reporta un promedio de 180 avistamientos anuales con evidencia física o testimonial, concentrados en:

  1. Valle de México (32 %)
  2. Puebla-Veracruz (18 %)
  3. Baja California (12 %)

La mayoría ocurre entre las 21:00 y 02:00 h, con objetos luminosos que cambian de dirección bruscamente.

Explicaciones oficiales vs. hipótesis alternativas

La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) clasifica el 94 % de los casos como:

  • Drones comerciales (38 %)
  • Aviones civiles/militares (31 %)
  • Fenómenos meteorológicos (ball lightning, 15 %)
  • Satélites Starlink (10 % desde 2020)

Sin embargo, un 6 % permanece sin explicación, incluyendo el caso de 2004. La NASA, en su informe UAP de 2023, incluyó footage mexicano como “de interés” para futuros estudios.

Conclusión: ¿base subterránea o espejismo colectivo?

México sigue siendo un hotspot ovni por su geografía (cadenas volcánicas, cielos despejados) y su apertura cultural al tema.

Aunque la mayoría de avistamientos tienen explicación racional, los casos con respaldo militar y científico mantienen viva la pregunta: ¿estamos ante tecnología humana secreta, fenómenos naturales desconocidos o algo más?

Mientras el Congreso de EE.UU. desclasifica archivos y México instala sensores en el Popocatépetl, la respuesta quizá esté más cerca de lo que imaginamos… o más lejos de lo que estamos dispuestos a aceptar.

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